martes, 15 de mayo de 2012


De pronto a las luciérnagas
Ya nadie las pisa en calles negras.
Ya lo vi cuando el tiempo
Dejo libre a la primavera
Y las hojas de los árboles pudieron caer libres
Porque les dio la gana estrellarse contra el suelo
Y las noches de verano
Supieron como agacharse
A echarlas una mano.
Y lo sentí de verdad
Como todo esto cambia
Como las voces que hablaban de más
Ahora y siempre estaban condenadas.
Y como aquellos que estuvieron en silencio
Por el miedo a la realidad,
Pudieron hablar y gritar muy alto
Sin que nadie, apagase su libertad.
Y la ruina que tanta pena causaba
Se convirtió en canción
Y las sombras que tanto acechaban
No tuvieron miedo de salir a la luz del sol.
Y hoy es que me da la gana
De permitirme no ser quien quiera yo.

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